Pequeño de estatura y gigante de ingenio. Fue Magistrado de la Audiencia de Madrid y hermano político del desgraciado general Rafael del Riego. Jurista, político y escritor del S. XIX, autor de diversas obras en prosa y verso. Llama a Ponferrada “su patria” y aquí se publicó una elegía a la muerte de su mujer y una epístola en la que se describen los vicios morales y políticos de la Corte. Tuvo una hija, Mª del Carmen, de la que recoge un epitafio en verso para la tumba de su madre. El 24 de junio de 1834 leyó en Lugo una Oda en el acto del restablecimiento de la Sociedad Económica de Amigos del País de esta ciudad y en el preámbulo dice: “Auditor honorario de Guerra y Corregidor interino de esta Capital y su partido, individuo, y en la actualidad Vicepresidente de la Corporación a la que se dirige.”
En 1843 estaba en Madrid como “Magistrado de la Audiencia de esta Corte”. Sin embargo, en 1852, en el prólogo de la Colección de fábulas políticas y morales el autor se encarga de insistir en sus muchos trabajos como “magistrado, individuo del Congreso y Presidente de varias Juntas.” En 1854, en la Epístola a comentar (vid. infra), sólo se designa “Ilustrísimo”, tal vez y en relación con el tema que plantea: el rechazo a la búsqueda de pretensiones en la Corte. Aunque, en 1858, en su Nueva colección de fábulas políticas y morales, nos indica que es Consejero Real, Senador del Reino y diputado por Ponferrada, lo cierto es que en el interior del libro aclara: “Senador del Reino y Consejero Real jubilado.”
En 1859 y en 1860, respectivamente, los cargos son sustituidos por un escueto “Senador del Reino” o desaparecen. (A la quinta).
Sus amistades se establecen a partir de sus escritos y las dedicatorias de sus obras: Serafín de Calderón, Calvo Asensio, Ochoa, Moreno López, Joaquín López, Alcalá Galiano, Hartzenbusch, Marqués de S. Gregorio,...
COMENTARIO:
En 1854 publicó un largo poema de 212 versos: A Fabio. Epístola satírica en que se describen los vicios políticos y morales de la Corte.
El yo poético se presenta como el preceptor que alecciona a un Fabio dispuesto a triunfar en la Corte. Empleando un tono irónico, le propone que se dedique a la política o al periodismo, dándole ejemplos del comportamiento incorrecto en la Ciudad. Pasa, seguidamente, a aconsejarle que viva en el campo, exponiendo los males de la Corte, para concluir con una sentencia apocalíptica.
La descripción de los sitios alejados de la Corte apenas ocupa una estrofa, y el autor parece más interesado por criticar que por otras consideraciones. Sin embargo, en A la quinta de Bregondo, publicada en 1860, sí hará un encendido elogio de la naturaleza presentando un “locus amoenus” teñido de neoplatonismo, donde se encuentran tópicos a pesar de ser un “locus amoenus” manso.
Dos son los caminos por donde el “yo” no quiere que camine Fabio: el de la política y el del periodismo.
El primero se muestra lleno de engaños, sobornos y toda clase de delitos con tal de obtener el deseado voto. En cuanto al periodismo, el panorama no es menos negativo. Al periodista pretendiente le llama “cínico insolente”, “procaz y osado”, ansioso de fortuna y poder.
Según se va acercando a su final el autor acentúa los tintes negros. Plantea la incapacidad de las leyes para impedir los males, lo cual le lleva a un empecinamiento creciente, para lo que utiliza la comparación de una avalancha de nieve, considerando siempre que el sistema corrupto ha empezado en las clases superiores y se ha extendido a las demás. Se compran y venden votos, se busca sólo el dinero y los que él considera buenos no pueden imponerse a los malos.
Por último, hay que reseñar que, durante la Regencia de Espartero, se alzan nuevas voces y protestas para lograr la Provincia de El Bierzo que, sin embargo, no impiden el nefasto antagonismo entre las dos principales villas de la región: Ponferrada y Villafranca. Hoy como tantos de nuestros ilustres y eruditos amantes de esta tierra es olvidado sin que una sola referencia a su nombre o memoria estén presentes en El Bierzo. El PB desde esta modesta sección pretende restablecer tanta injusticia de un pensador y bercianista ilustre que por desgracia es olvidado y descansa en el ostracismo más absoluto.

BIOGRAFÍA:

