jueves 11 de septiembre de 2008

Pascual Fernández Baeza, magistrado, senador y un defensor de la Provincia de El Bierzo durante la regencia de Espartero

Pequeño de estatura y gigante de ingenio. Fue Magistrado de la Audiencia de Madrid y hermano político del desgraciado general Rafael del Riego. Jurista, político y escritor del S. XIX, autor de diversas obras en prosa y verso. Llama a Ponferrada “su patria” y aquí se publicó una elegía a la muerte de su mujer y una epístola en la que se describen los vicios morales y políticos de la Corte. Tuvo una hija, Mª del Carmen, de la que recoge un epitafio en verso para la tumba de su madre.

El 24 de junio de 1834 leyó en Lugo una Oda en el acto del restablecimiento de la Sociedad Económica de Amigos del País de esta ciudad y en el preámbulo dice: “Auditor honorario de Guerra y Corregidor interino de esta Capital y su partido, individuo, y en la actualidad Vicepresidente de la Corporación a la que se dirige.”
En 1843 estaba en Madrid como “Magistrado de la Audiencia de esta Corte”. Sin embargo, en 1852, en el prólogo de la Colección de fábulas políticas y morales el autor se encarga de insistir en sus muchos trabajos como “magistrado, individuo del Congreso y Presidente de varias Juntas.” En 1854, en la Epístola a comentar (vid. infra), sólo se designa “Ilustrísimo”, tal vez y en relación con el tema que plantea: el rechazo a la búsqueda de pretensiones en la Corte. Aunque, en 1858, en su Nueva colección de fábulas políticas y morales, nos indica que es Consejero Real, Senador del Reino y diputado por Ponferrada, lo cierto es que en el interior del libro aclara: “Senador del Reino y Consejero Real jubilado.”

En 1859 y en 1860, respectivamente, los cargos son sustituidos por un escueto “Senador del Reino” o desaparecen. (A la quinta).

Sus amistades se establecen a partir de sus escritos y las dedicatorias de sus obras: Serafín de Calderón, Calvo Asensio, Ochoa, Moreno López, Joaquín López, Alcalá Galiano, Hartzenbusch, Marqués de S. Gregorio,...

COMENTARIO:

En 1854 publicó un largo poema de 212 versos: A Fabio. Epístola satírica en que se describen los vicios políticos y morales de la Corte.

El yo poético se presenta como el preceptor que alecciona a un Fabio dispuesto a triunfar en la Corte. Empleando un tono irónico, le propone que se dedique a la política o al periodismo, dándole ejemplos del comportamiento incorrecto en la Ciudad. Pasa, seguidamente, a aconsejarle que viva en el campo, exponiendo los males de la Corte, para concluir con una sentencia apocalíptica.

La descripción de los sitios alejados de la Corte apenas ocupa una estrofa, y el autor parece más interesado por criticar que por otras consideraciones. Sin embargo, en A la quinta de Bregondo, publicada en 1860, sí hará un encendido elogio de la naturaleza presentando un “locus amoenus” teñido de neoplatonismo, donde se encuentran tópicos a pesar de ser un “locus amoenus” manso.
Dos son los caminos por donde el “yo” no quiere que camine Fabio: el de la política y el del periodismo.

El primero se muestra lleno de engaños, sobornos y toda clase de delitos con tal de obtener el deseado voto. En cuanto al periodismo, el panorama no es menos negativo. Al periodista pretendiente le llama “cínico insolente”, “procaz y osado”, ansioso de fortuna y poder.
Según se va acercando a su final el autor acentúa los tintes negros. Plantea la incapacidad de las leyes para impedir los males, lo cual le lleva a un empecinamiento creciente, para lo que utiliza la comparación de una avalancha de nieve, considerando siempre que el sistema corrupto ha empezado en las clases superiores y se ha extendido a las demás. Se compran y venden votos, se busca sólo el dinero y los que él considera buenos no pueden imponerse a los malos.

Por último, hay que reseñar que, durante la Regencia de Espartero, se alzan nuevas voces y protestas para lograr la Provincia de El Bierzo que, sin embargo, no impiden el nefasto antagonismo entre las dos principales villas de la región: Ponferrada y Villafranca. Hoy como tantos de nuestros ilustres y eruditos amantes de esta tierra es olvidado sin que una sola referencia a su nombre o memoria estén presentes en El Bierzo. El PB desde esta modesta sección pretende restablecer tanta injusticia de un pensador y bercianista ilustre que por desgracia es olvidado y descansa en el ostracismo más absoluto.

miércoles 2 de julio de 2008

Dª FELISA RODRÍGUEZ: MAESTRA DE NOCEDA

BIOGRAFÍA:

Dª Felisa Rodríguez Álvarez vino a este mundo un 30 de abril de 1912. Simplemente, la fecha en que nació (mediados de primavera) bien podría ser un resumen de su vida: mujer preocupada por todo aquello que surge con fuerza y vitalidad, sobre todo en el mundo de las plantas, pero también en la parcela apasionada de amor a su tierra y a su pueblo. Ella, y su hermana Dª Flor, eran conocidas familiar y coloquialmente como “las Matildes”, en recuerdo a su madre. Poseyeron una amplia parcela, en el Barrio de San Pedro donde tenían casa, edificaron un chalet y rodearon sus viviendas de plantas y un modesto arboreto de diferentes especies. En sentido figurado, dicen que sus posesiones, de algún modo, se bañan en el Río.

Ejercieron su vocación docente en varias poblaciones del Bierzo y su destino final fue el propio Noceda, a la cual se dedicaron con total generosidad. Dª Felisa escribió varios libros, colaboró en publicaciones y se conoce como poetisa, por su especial afinidad y valía hacia el mundo lírico. Su producción poética es, básicamente, un conjunto de poemas y romances que giran entorno a la naturaleza, sentimientos de arraigo a su gente, “patria chica” y a todos los aspectos etnográficos, folklóricos y costumbristas.

Fue colaboradora de la distinguida Revista de Folklore, a cuya dirección estaba D. Joaquín Díaz. Asimismo, realizó trabajos para el medio radiofónico y fue requerida por varias revistas. El Ayuntamiento nocedense le concedió la distinción denominada “la Nuez de Oro”. Le otorgó el honor de “Hija Predilecta de la Villa” y, lo que es significativo, quedó en el corazón de todos aquéllos que la trataron, quedando por un tiempo el apelativo de “las Matildes” para referirse a un Horno, al Museo y a la Residencia de Ancianos “Flor y Felisa”. Era también Titular Académica del Centro “O Jornal de Felgueiras” (Portugal).

RELEVANCIA:

Su labor, además de encomiable, fue fructífera en muchos ámbitos:

- Descubrió con sus alumnos Mosaicos de cierto valor y una pieza de gran proyección: el Ídolo de Noceda. Hasta tal punto fue así que le adjudicaron la Medalla de Plata en las ediciones del programa “Operación Rescate” de los años 1971 y 1973, concienciando a sus discípulos de la trascendencia de respetar y querer su propia historia y rescatar su patrimonio cultural, etnográfico y arqueológico.

- Fue una “poetisa” de las raciales (entendido en sentido positivo): Dª Felisa componía sus versos por una imperiosa e inaplazable urgencia de expresar sus sentimientos, siempre positivos: de admiración, de cariño, de afecto, de generosidad,... Es más, fue una visionaria adelantada a su época y, como buena estudiosa de la materia botánica, manejaba conceptos ecológicos naturales con gran discernimiento. Como libros más citados por los comentaristas están: “Con la Virgen y las flores”, “Por Selvas y Jardines”, “Romances y Leyendas”, “Libros de las Maravillas”, “De pie muere el Arbolado”,...

POETA EN EL BIERZO:

De Dª Felisa, en cuanto a su actividad literaria, cabe una primera apreciación: de alguna manera el medio natural y sus transformaciones impregnan toda su producción.

Como caracteres de su obra son de destacar: su predisposición para generar poemas, un intimismo que “engancha”, unas imágenes bien escogidas y atinadas, metáforas entendibles a nivel popular, un ritmo correcto y respetado escrupulosamente, utilizando “modismos” o dialectismos bercianos de forma mesurada,... Los ideales son reflejados en forma de un culto a la belleza, a lo natural, a la justicia, a la paz, a la bondad y demás principios éticos y morales.

FILANTROPÍA:

Dª Felisa (y su hermana), si en algo impresionaban, era en su desmedida y extraordinaria humanidad. Cedieron su casa, chalet y finca para construir un Centro para los Ancianos, su preocupación por los desvalidos fue constante. Explicaron, en la medida de sus posibilidades, las virtudes de las plantas medicinales que mimaban en su finca. Eran movidas por nobles ideales (los que los hombres prefieren olvidar).

Su contribución a la conservación y auge de las tradiciones y su capacidad pedagógica queda reflejada en esta definición de los filandones: evolución de las reuniones ancestrales en los poblados castreños que fueron imitadas y adaptadas al calor de las hogueras. Se ha de significar que, hasta su desaparición el 7 de septiembre de 1998, buscó el progreso económico y, ante todo, en valores humanos de sus vecinos.

COSTUMBRISMO (BERCIANISMO):


Por no prolongar demasiado, sólo se citarán unos detalles, relevantes, de la obra en prosa “Estampas del Bierzo enigmático”: Carracas y matracas: el pueblo tuvo dos auténticos especialistas en la fabricación de este tipo de “artilugios”, empleados el Sábado Santo para molestar en todo el Bierzo Alto. Se decía que, para disipar las tinieblas, El Jueves y Viernes Santo y en espera de la Resurrección, había que ahuyentar a los espíritus malignos. En Noceda se llama “zarramacos” al carnaval: ello a causa de su vestimenta con ropa “esfalamendrada”, con chambra o blusa, una “cerrona” (bolsa) y con calzado del tipo abarcas, abarqueiros o escarpines.

En El Bierzo, en algunas romerías, se pedían por las casas vino y huevos por parte de la mocedad. Ello, bien agitado y revuelto y mezclado con bastante azúcar, resultaba ser un tónico revitalizante eficiente: el ponche o “ponchada”.

Habría muchas más costumbres a relatar mas, con afán de abreviar, sólo enumerar como hechos que nos hablan de la buena y provechosa labor de Dª Felisa: la invención no segura de la habitual jota de Noceda, su explicación de las “trastadas”que degeneraron hacia bromas tipo venganza, su alusión a las Bodas de entonces (Boda, Tornaboda e, incluso, Tornabodín) y, ante todo, lo que era el gran medio de cohesión social de la época: El Filandón- transmisor de la sabiduría popular por vía oral y elemento de comunicación imprescindible: en tiempos ociosos, que eran estaciones completas como el invierno, mientras los hombres se dedicaban a hacer cestos o “maniegos”, las mujeres empleaban las horas en filar lana o lino provistas de rueca y fuso.

Y es que, al finalizar la cena, la reunión para la velada era de obligado cumplimiento: todos los concurrentes contaban historias, chistes u ocurrencias de todo tipo, arrimados a las brasas e iluminados por la luz blanquecina reflejada en la cara del tallo o rama seca del brezo o de la urz.

miércoles 11 de junio de 2008

Fray Martín Sarmiento. Un erudito de las letras

El niño se bautizó con el nombre de Pedro José García Balboa, al poco de nacer en Villafranca en el año 1695, en la Iglesia de Santiago. A los cuatro meses, su familia decide trasladarse a Pontevedra por cuestiones laborales del cabeza de familia. Aquí pasa toda su infancia y adolescencia.

El Padre Alberto Cela fue su primer maestro en el Colegio de los Jesuitas en el cual sus compañeros le trataban de ridiculizar por su acento y su forma de hablar. Estudió Artes en el Monasterio benedictino de Lérez.

En 1710 ingresa en el Convento de San Martín de Madrid para hacer el Noviciado en la Orden benedictina, profesando al año siguiente. Pasa sucesivamente a estudiar en el Colegio de Hirache artes y, después, Filosofía. Prosigue su preparación cursando teología en Salamanca, etapa en la que cambia su nombre anterior para evitar confusiones (Sarmiento era el segundo apellido de su madre y Martín el patrón conventual).

En Salamanca, Madrid, Oviedo, Eslonza, Luarca, Ribadeo,... efectúa cortas estancias, coincidiendo con el Padre Feijoo y originándose una larga y profunda amistad entre ellos.

Durante veinte años se encierra prácticamente en su celda de retiro, excepto durante quince meses en que es destinado a los Archivos de la Catedral de Toledo (tomando contacto en este periodo con la poesía medieval). Fue un autor prolífico aunque apenas publicara en vida.
En 1745 vuelve a Galicia y, a consecuencia de ello, escribirá “Coloquio de 24 gallegos rústicos”.En 1754 retorna a su tierra gallega, recopilando información sobre lengua, cultura y dialectología gallegas. Y fruto de esta dedicación serán sus trabajos documentales entorno al “Catálogo de voces vulgares, voces gallegas de vegetales” y la segunda parte de la recopilación de voces y frases de la lengua gallega.

A partir de 1750 se despierta en él la afición por temas de naturaleza y botánica: flores, plantas, conchas y animales.

Con su retorno a Galicia en 1755 se desarrolla su etapa más fecunda en el ámbito de Botánica gallega e Historia Natural.

OBRAS:
En su primera época (hasta 1751) son relevantes:
-Theatro Crítico Universal (1732).
-Memorias para la historia de la poesía y poetas españoles (1741-1745).
-Reflexiones literarias para una Biblioteca Real (30 de diciembre de 1743).
En su segunda época es preciso citar (desde el año 1751):
-Pensamientos Crítico-Botánicos (1753-1762) y otros numerosos textos.
-“Catálogo de voces vulgares, voces gallegas...” (a partir de 1755).








CARACTERÍSTICAS:

Fue un personaje adelantado a su tiempo, luchador por su tierra. Estudia la lengua gallega, quizá en el momento de mayor desprestigio.

Rechaza el castigo físico que sufrían algunos alumnos por hablar en gallego. Él da ejemplo: predica a sus feligreses en su lengua materna. Administra los sacramentos en la lengua nativa. Propone introducir en la escuela, juzgados, iglesia y administración el uso de la lengua vernácula.

Tenía una mentalidad avanzada: a su ruego se crea el Real Jardín Botánico y, desde 1743, reclama la creación de bibliotecas públicas y jardines botánicos en todas las ciudades. Del mismo modo, defiende que se establezcan cátedras universitarias de Historia Natural, Agricultura y Botánica. Destacó en muchos campos del saber: toponimia, geografía, pedagogía,...

Tanto en la didáctica pedagógica como en la concepción de la educación tuvo intuiciones brillantes: el gallego no sólo debía de ser objeto de estudio sino de uso en el plano oral (así, los niños gallegos tenían necesidad de recibir enseñanza en su lengua propia). Achacaba, por otro lado, las diferencias entre sexos más que nada a la educación.

Criticaba solapadamente la censura ejercida en su tiempo (Ilustración). De todas maneras, fue considerado como un erudito, apreciado como un gran hombre, a la altura de Jovellanos o el Padre Feijóo. Su criterio era muy apreciado.

No escribió ninguna obra en gallego pero su preocupación por Galicia fue notoria: se esforzó grandemente en recopilar noticias etnológicas, históricas, folclóricas o toponímicas. Sentía por ello una debilidad especial.

En el 2002 se le dedicó el Día de las Letras Gallegas y tuvo lugar un hermanamiento entre Xunta y Junta para proyectar la conversión de la Casa Natal de Fray Martín Sarmiento, derruida actualmente enVillafranca, en Centro Cultural de relieve para la promoción de la cultura gallega como una de las varias que están en el sustrato pluricultural berciano.